lunes, 21 de abril de 2008

qué ruido tan triste

Luis Cernuda


Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.

Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche.

Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena,
arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.

sábado, 19 de abril de 2008

10 años sin Octavio Paz

La Reflexión Crítica
Octavio Paz
México, noviembre de 1982*


(...) La historia no es un discurso. No creo que la historia sea nada más que miedo y furor, como dice Shakespeare, pero tampoco es un discurso filosófico. Ahora bien: usted me pregunta si es posible pensar la historia sin el marxismo. Contesto: no, no es posible. El marxismo forma parte de nuestra herencia intelectual. Del mismo modo que somos neoplatónicos y kantianos, a veces sin saberlo, somos también marxistas. El marxismo forma parte de la sangre intelectual del hombre moderno. Aceptar la herencia del marxismo vivo es algo muy distinto a convertirlo en un absoluto, que es lo que han hecho casi todos los discípulos de Marx.

(...) Montesquieu vio con claridad que el problema consiste en encontrar maneras de controlar al gobierno. Esto es imposible sin una vida democrática intensa y plural. Pero hay otros problemas en una democracia: debemos defendernos no sólo de los tiranos sino también de los demagogos, de las burocracias políticas tanto como de las oligarquías. La sociedad estadounidense fue, en su origen, un intento por crear una sociedad justa y libre. ¿Y qué hicieron? Un Estado débil y una sociedad civil fuerte. Pero en el seno de la sociedad civil surgieron los grandes monopolios capitalistas, que dominaron a la sociedad frente a la impotencia del Estado y de los ciudadanos. Ante los excesos de las oligarquías capitalistas -parece todo esto una reproducción de una lección de Aristóteles- la clase obrera descubrió el arma del sindicalismo. A su vez, el sindicalismo, nacido como un freno de la oligarquía, se transformó en un orden burocrático. Finalmente, para controlar a unos y otros, el Estado creció. Además, el Estado tenía que defender al país de las amenazas de guerra y, asimismo, defender a los intereses imperiales, pues la república norteamericana se había convertido ya en un imperio. El ejemplo de Estados Unidos muestra los viejos peligros de la democracia plutocrática -algo que conocieron Atenas y Roma- al mismo tiempo que los nuevos peligros de la modernidad.

(...) En los movimientos de la década de los 60 hubo un elemento bueno: la idea del instante, del ahora. La renuncia al futuro fue positiva: el futuro es por definición inalcanzable. Y esto es lo que le dio carácter de festival orgiástico y religioso a la revuelta juvenil. Pero el instante se volatiliza y no quedan más que cenizas. Nada más triste que el día que sigue a la fiesta, después del carnaval. También fue positiva la reconciliación con la naturaleza. Esto vino en parte de Thoreau y fue más estadounidense que francés. La naturaleza, dijeron los jóvenes, no es una cantera que hay que explotar: es nuestra morada y más, nuestro origen. Y tenían razón. Los hombres somos naturaleza desterrada y volver a ella es volver a lo más antiguo de nosotros. Pero en los movimientos de los 60 había también un elemento utópico inquietante. Yo admiré mucho a Fourier y lo sigo admirando porque vio algo que Marx no vio: el hombre es una criatura de deseos. El hombre de Fourier no es una abstracción: tiene una dimensión pasional, física. Pero la sociedad ideal que nos pinta Fourier, como la de todos los utopistas, es espantosa: un mundo de autómatas. La mecánica sustituye a la pasión y la geometría a la libertad. Las utopías nos proponen paraísos geométricos, es decir, paraísos carcelarios y patibularios. La sociedad utópica, aparte de ser inhumana, es aburridísima. En mayo de 1968, en París, al lado del elemento orgiástico y espontáneo apareció la utopía política, pedante y opresora. La utopía se transforma muy rápidamente en guillotina y en campo de concentración.

(...) Me parece que la crítica del terrorismo intelectual es una de las tareas esenciales de los verdaderos demócratas. Cuando estaba de moda hablar de los tupamaros con admiración, nosotros en Plural los criticamos y dijimos que sus actividades abrían las puertas a los militares. Naturalmente, muchos intelectuales de izquierda nos atacaron y nos insultaron. Sin embargo, parte de la importancia moral e intelectual que tuvo primero Plural, y después Vuelta, viene de nuestra crítica de las tendencias autoritarias de la izquierda. Hemos contribuido a limpiar la atmósfera. Muchos de los que nos atacaban piensan ahora como nosotros. Cuando pusimos en duda que la Unión Soviética fuese un país socialista, pareció una herejía. Ahora nadie cree que sea reaccionario discutir este punto.

(...) Vuelta continúa la tradición de las revistas hispanoamericanas desde fines del siglo pasado, que se orientaron todas en una doble dirección: por una parte, trataron de reunir a los escritores más importantes de nuestra lengua y, por la otra, buscaron abrir al mundo de lengua española la cultura europea. Es la tradición de la Revista Azul y de la Revista Moderna, de Sur y de Contemporáneos, etc. Al mismo tiempo, Vuelta toca una serie de temas de orden histórico que esas revistas puramente literarias apenas si tocaron, y que para nosotros son fundamentales. Cierto, la reflexión crítica implica el riesgo de polémicas y discusiones. No importa: hemos querido ser irreverentes, y creo que lo hemos logrado. Nos hemos atrevido a hacer ciertas preguntas que en general los intelectuales de América Latina no se habían hecho o que se habían hecho de un modo bastante tímido: el socialismo totalitario, el terrorismo, la defensa de la democracia. Nos propusimos no renunciar enteramente a la razón en el examen de los hechos, sustituir la apología partidista de un lado o de otro por la reflexión crítica. No lo hemos logrado siempre, pero creo que hemos contribuido un poco a limpiar de telarañas ideológicas la atmósfera de América Latina y, especialmente, de México.

*Fragmento de la entrevista concedida por Octavio Paz a la revista mexicana Uno más uno el 16 de noviembre de 1982.

viernes, 18 de abril de 2008

discos 100% gratis de ubuntu

Según la inciclopedia, ubuntu libera nuevas versiones cada seis menstruaciones y un cuarto (6 meses), que es una forma jocosa de expresar una verdad. Sí, ubuntu libera versiones cada seis meses y en 6 días más tendremos liberada la versión 8.04, la misma que me encargaré de descargar ese mismo día. Sin embargo, a pesar que todavía falta una semanita apenas, ya se pueden pedir los discos absolutamente gratis de esta versión. Sí, los discos le llegan a su casa a través de correo normal absolutamente gratis, solo los debe solicitar en el sitio web de ubuntu.

Por mi parte he pedido 1 disco de ubuntu y 1 de kubuntu, a ver si de esa manera puedo tener instalado gnome y kde en máquinas distintas y así probar dos sabores de la distro con más aceptación en el mundo.

Ubuntu es fácil, sin embargo, quien quisiera instalar esta maravillosa distro y se encontrara con el pequeño escollo de la instalación de codecs, puede sin ningún problema pedirme auxilio y le daré las indicaciones para que pueda disfrutar del sistema operativo más bonito y gratuito al 100%.

jueves, 17 de abril de 2008

la guerra según Gila



Como estoy deprimido no se me ocurrió nada más, a propósito puede servir para quien esté en igual situación que yo.

rapsodia para el mulo

José Lezama Lima


Con qué seguro paso el mulo en el abismo.
Lento es el mulo. Su misión no siente.
Su destino frente a la piedra, piedra que sangra
creando la abierta risa en las granadas.
Su piel rajada, pequeñísimo triunfo ya en lo oscuro,
pequeñísimo fango de alas ciegas.
La ceguera, el vidrio y el agua de tus ojos
tienen la fuerza de un tendón oculto,
y así los inmutables ojos recorriendo
lo oscuro progresivo y fugitivo.
El espacio de agua comprendido
entre sus ojos y el abierto túnel,
fija su centro que le faja
como la carga de plomo necesaria
que viene a caer como el sonido
del mulo cayendo en el abismo.
Las salvadas alas en el mulo inexistentes,
más apuntala su cuerpo en el abismo
la faja que le impide la dispersión
de la carga de plomo que en la entraña
del mulo pesa cayendo en la tierra húmeda
de piedras pisadas con un nombre.
Seguro, fajado por Dios,
entra el poderoso mulo en el abismo.
Las sucesivas coronas del desfiladero
—van creciendo corona tras corona—
y allí en lo alto la carroña
de las ancianas aves que en el cuello
muestran corona tras corona.
Seguir con su paso en el abismo.
Él no puede, no crea ni persigue,
ni brincan sus ojos
ni sus ojos buscan el secuestrado asilo
al borde preñado de la tierra.
No crea, eso es tal vez decir:
¿No siente, no ama ni pregunta?
El amor traído a la traición de alas sonrosadas,
infantil en su oscura caracola.
Su amor a los cuatro signos
del desfiladero, a las sucesivas coronas
en que asciende vidrioso, cegato,
como un oscuro cuerpo hinchado
por el agua de los orígenes,
no la de la redención y los perfumes.
Paso es el paso del mulo en el abismo.
Su don ya no es estéril: su creación
la segura marcha en el abismo.
Amigo del desfiladero, la profunda
hinchazón del plomo dilata sus carrillos.
Sus ojos soportan cajas de agua
y el jugo de sus ojos
—sus sucias lágrimas—
son en la redención ofrenda altiva.
Entontado el ojo del mulo en el abismo
y sigue en lo oscuro con sus cuatro signos.
Peldaños de agua soportan sus ojos,
pero ya frente al mar
la ola retrocede como el cuerpo volteado
en el instante de la muerte súbita.
Hinchado está el mulo, valerosa hinchazón
que le lleva a caer hinchado en el abismo.
Sentado en el ojo del mulo,
vidrioso, cegato, el abismo
lentamente repasa su invisible.
En el sentado abismo,
paso a paso, sólo se oyen,
las preguntas que el mulo
va dejando caer sobre la piedra al fuego.
Son ya los cuatro signos
con que se asienta su fajado cuerpo
sobre el serpentín de calcinadas piedras.
Cuando se adentra más en el abismo
la piel le tiembla cual si fuesen clavos
las rápidas preguntas que rebotan.
En el abismo sólo el paso del mulo.
Sus cuatro ojos de húmeda yesca
sobre la piedra envuelven rápidas miradas.
Los cuatro pies, los cuatro signos
maniatados revierten en las piedras.
El remolino de chispas sólo impide
seguir la misma aventura en la costumbre.
Ya se acostumbra, colcha del mulo,
a estar clavado en lo oscuro sucesivo;
a caer sobre la tierra hinchado
de aguas nocturnas y pacientes lunas.
En los ojos del mulo, cajas de agua.
Aprieta Dios la faja del mulo
y lo hincha de plomo como premio
Cuando el gamo bailarín pellizca el fuego
en el desfiladero prosigue el mulo
avanzando como las aguas impulsadas
por los ojos de los maniatados.
Paso es el paso del mulo en el abismo.
El sudor manando sobre el casco
ablanda la piedra entresacada
del fuego no en las vasijas educado,
sino al centro del tragaluz, oscuro miente.
Su paso en la piedra nueva carne
formada de un despertar brillante
en la cerrada sierra que oscurece.
Ya despertado, mágica soga
cierra el desfiladero comenzado
por hundir sus rodillas vaporosas.
Ese seguro paso del mulo en el abismo
suele confundirse con los pintados guantes de lo estéril.
Suele confundirse con los comienzos
de la oscura cabeza negadora.
Por ti suele confundirse, descastado vidrioso.
Por ti, cadera con lazos charolados
que parece decirnos yo no soy y yo no soy,
pero que penetra también en las casonas
donde la araña hogareña ya no alumbra
y la portátil lámpara traslada
de un horror a otro horror.
Por ti suele confundirse, tú, vidrio descastado,
que paso es el paso del mulo en el abismo.
La faja de Dios sigue sirviendo.
Así cuando sólo no es chispas, la caída
sino una piedra que volteando
arroja el sentido como pelado fuego
que en la piedra deja sus mordidas intocables.
Así contraída la faja. Dios lo quiere,
la entraña no revierte sobre el cuerpo,
aprieta el gesto posterior a toda muerte.
Cuerpo pesado, tu plomada entraña,
inencontrada ha sido en el abismo,
ya que cayendo, terrible vertical
trenzada de luminosos puntos ciegos,
aspa volteando incesante oscuro,
has puesto en cruz los dos abismos.
Tu final no siempre es la vertical de dos abismos.
Los ojos del mulo parecen entregar
a la entraña del abismo, húmedo árbol.
Árbol que no se extiende en acanalados verdes
sino cerrado como la única voz de los comienzos.
Entontado, Dios lo quiere,
el mulo sigue transportando en sus ojos
árboles visibles y en sus músculos
los árboles que la música han rehusado.
Árbol de sombra y árbol de figura
han llegado también a la última corona desfilada.
La soga hinchada transporta la marea
y en el cuello del mulo nadan voces
necesarias al pasar del vacío al haz del abismo.
Paso es el paso, cajas de aguas, fajado por Dios
el poderoso mulo duerme temblando.
Con sus ojos sentados y acuosos,
al fin el mulo árboles encaja en todo abismo.

miércoles, 16 de abril de 2008

el viejo guerrillero en su trono apolillado

Sergio Ramírez
(ex-Vicepresidente de Nicaragua)


Una de las mejores maneras de entender África pueden ser los libros de viaje escritos con conocimiento de causa, y sentimiento de causa. Entre esos libros anoto Ébano, de Ryszard Kapuscincki, el célebre periodista polaco, y Risa africana, de la ganadora del Premio Nóbel de Literatura Doris Lessing, quien vivió hasta los treinta años de edad en Zimbabwe, la antigua Rhodesia de la supremacía blanca, y luego fue declarada "inmigrante prohibida" por el gobierno racista de Ian Smith.

En Risa africana, publicado en 1992, Doris Lessing cuenta de sus cuatro viajes a Zimbabue, posteriores a su exilio, el primero de ellos recién conquistada la independencia en 1980, tras el triunfo de la lucha guerrillera de la Unión Popular Africana de Zimbabue (ZAPU), encabezada por Robert Mugabe, quien habría de gobernar al nuevo país como primer ministro, y luego como presidente, desde entonces hasta ahora, por casi tres décadas. La democracia en Zimbabue, dice ella, "había sido disfrutada por los blancos, pero jamás por los negros, que sólo experimentaron diversas formas de represión". Un libro de viajes, además de un libro de memorias, porque Doris Lessing consideró siempre a Zimbabue su propio país, y el exilio que le fue impuesto, una mutilación de su alma. Pero también, y ésta es una lectura útil en estos días en que el reinado de Mugabe parece tocar a su fin, un libro que ofrece una visión de primera mano acerca de la derrota del régimen colonial, y toda la trama de complejas consecuencias producidas por el advenimiento de la emancipación.

Los grandes ideales de una revolución ganada con sangre, las esperanzas de la gente más pobre, los temores y las incertidumbres que la transición despierta, los esfuerzos por extender la educación en un país donde la inmensa mayoría negra, el 98% de la población, no sabía ni leer ni escribir. La desconfianza y el resentimiento frente a los hacendados blancos, los dueños de la riqueza, a los que Mugabe supo retener al principio, con lo que Zimbabue no perdió su capacidad productiva, y se convirtió en uno de los principales exportadores de alimentos de África.

Pero en sus viajes sucesivos, mientras los ideales liberadores del principio van quedándose en la bruma del pasado, ella puede ver cómo los viejos vicios del poder empiezan a carcomer al partido guerrillero en el gobierno. Un partido único para empezar, encabezado por el único líder posible, Mugabe, el héroe de la lucha anticolonial, rodeado de curtidos combatientes ahora instalados en las oficinas públicas. Los escándalos de corrupción, el clientelismo político que asegura la lealtad de los campesinos más pobres a través de las dádivas, el populismo fatal que sustituye la verdadera participación ciudadana. Donde nunca hubo democracia para la mayoría negra, ahora lo que hay es un remedo de democracia.

Sin embargo, diez años después de la toma del poder por Mugabe, para su segundo viaje, ella piensa que aún es prematuro juzgar esos cambios, porque la democracia sigue siendo un concepto demasiado nuevo entre los negros en Zimbabue. La gente sigue llena de esperanzas, empeñada en un futuro diferente; y la hostilidad entre negros y blancos continúa, además, lo que no es poca rémora para el funcionamiento del país. Los blancos tienden a preservar su espíritu de colonizadores, y a ver a los negros como inferiores.

Pero también hay ya una nueva clase entre los negros con poder político y aquellos que han tenido oportunidad de hacer negocios a la sombra de Mugabe. Son "los jefes", que imitan a los blancos en sus gustos y en sus lujos, y remedan su cultura, su manera de vestir y de divertirse, los que quieren ser los "negros blancos". La represión contra los descontentos no se hace esperar, y así se inician el terror y las purgas en los mismos años ochenta triunfales.

El libro se cierra, pero no la historia de Zimbabue. Mugabe renuncia al sistema de partido único en 1990, pero no renuncia a quedarse para siempre, como el líder imprescindible, lejos del ejemplo que llegó a sentar Nelson Mandela en la vecina Sudáfrica, quien abrió las puertas a la verdadera democracia al apartarse del poder. En cambio, Mugabe le robó las elecciones en 2002 al líder sindical Morgan Tsvangarain.

Al abrirse el nuevo siglo, el viejo héroe guerrillero había ya dejado de ser popular entre las masas pobres. El alto crecimiento económico que Zimbabue había conseguido no era sino un recuerdo, y la reforma agraria decretada en 1998, en busca de equilibrar la propiedad de la tierra cultivable que permanecía en un 32% en mano de la minoría blanca, vino a precipitar el desastre agravado por el bloqueo de Estados Unidos y la Unión Europea.

La esperanza de vida es ahora de apenas 36 años, la mortalidad infantil es de 650 por mil hasta los 10 años, la inflación anual del 10.000%, la tasa de desempleo del 80%; y el control de los precios ha llevado a la quiebra de centenares de empresas, y al encarcelamiento de los propietarios acusados de conspiración para desestabilizar al país. Y no solo ha resultado destruida la agricultura comercial, sino la de subsistencia.

Ahora Mugabe parece no poder sostener más su reinado de poder omnímodo, a pesar de la lealtad absoluta de las fuerzas de seguridad, y del sometimiento del Consejo Electoral, encargado de contar los votos. Tras la resistencia inicial a reconocer su derrota en las recién pasadas elecciones, ya ha concedido que perdió la mayoría en el parlamento y en el senado; y aunque no acepta que su antiguo rival Morgan Tsvangarain le ganó otra vez, y quiere forzar una segunda vuelta, no parece que pueda quedarse más en la silla presidencial que hasta ahora creyó eterna, a no ser al costo de la violencia, y de más miseria y ruina.

A los 84 años de edad, los vientos de la historia se lo llevan.


Nueva York, abril del 2008

martes, 15 de abril de 2008

gentil e inteligente

No soy un paleontólogo ni especialista en evolución humana, solamente soy una persona inquieta que gusta de leer cualquier cosa.

Tuve la idea de postear algo sobre el Hombre de Neanderthal desde hace rato, la causa fue una discusión muy interesante acompañada de vino sobre el tema, pero el tema se fue diluyendo por las urgencias del trabajo y los hechos ecuatorianos.

Con un halo arrogante el humano moderno se ha acreditado para si el membrete de sapiens, dejando en un rincón oscuro a otro ser que también tuvo la inteligencia para ser denominado sapiens. Dado esto algunos científicos ahora han dividido en dos: el homo sapiens-neanderthalis (hombre de neanderthal), y el homo sapiens-sapiens (hombre moderno).

Dos especies provenientes del mismo tronco pero que se desarrollaron idependientemente, hasta su dramático encuentro en tierras europeas y la posterior desaparición del neanderthal.

El ser humano es una especie joven, extremadamente joven diría, tal vez por eso el humano reacciona la mayoría de las veces como un adolescente irresponsable e irrespetuoso. La ciencia no se pone de acuerdo en la edad del humano moderno, pero sí están seguros que el neanderthal es una especie un tanto más vieja que el sapiens-sapiens.

Hay la seguridad que hubo un encuentro en lo que ahora se llama Europa, el neanderthal ya vivía allí y se había acondicionado al clima y al medio ambiente europeo.

Las últimas investigaciones sugieren que el neanderthal sí tenía lenguaje, la presencia del hueso hioides sugiere de forma fuerte aquello, pero a pesar de tener desarrollado el intelecto, el neanderthal carecía de agilidad mental, lo que no le hacía tonto sino poco ágil.

Algunas teorías plantean que el sapiens-sapiens exterminóa algunas especies, al mamut y también dicen que al neanderthal. Otras en cambio dicen que posiblemente el sapiens-sapiens introdujo algún tipo de enfermedad al que el neanderthal no pudo desarrollar resistencia.

Lo que sí se sabe es que la desaparición de neanderthal fue posterior al encuentro de las dos especies.

El neanderthal no era atrasado, ni inferior, solamente era diferente, su proceso de abstracción era distinto. La forma de realción estaba basada en el parentesco y no en las alianzas tribales, allí hay otra teoría para su desaparición, la reproducción endogámica.

El hallazgo de tumbas de infantes neanderthal indica que hubo cariño y respeto por sus congéneres, los restos indican seres con manejo de herramientas y tecnología.

Han llegado a decir que era una especie de seres gentiles e inteligentes, tal vez hubiera sido distinta la historia de este planeta si en lugar de haber desaparecido ellos, lo hubieran hecho los sapiens-sapiens. Tal vez no hubiera computadores ni internet, pero tal vez se hubiera vivido un poco más acorde con la naturaleza.

Quien sabe.