lunes, 21 de abril de 2008

velocidad e información ¡Alarma en el Ciberespacio!

Paul Virilo

Los fenómenos asociados de inmediatez e instantaneidad son en nuestros días uno de los problemas más apremiantes que confrontan las estrategias políticas y militares. El tiempo real prevalece sobre el espacio real y la geosfera. La supremacía del tiempo real, la inmediatez, sobre espacio y superficie es un hecho consumado y tiene un valor inaugural (anuncia una nueva época). Algo correctamente evocado en un anuncio francés elogiaba con estas palabras los teléfonos celulares: "el planeta Tierra nunca ha sido tan pequeño". Es un momento dramático en nuestra relación con el mundo y para nuestra visión del mundo.

Hay tres barreras físicas establecidas: el sonido, el calor y la luz. Las dos primeras ya han sido superadas. La barrera del sonido ha sido barrida por el super e hipersónico avión, mientras la barrera del calor es penetrada por el cohete que saca a seres humanos fuera de la órbita de la Tierra para aterrizar en la Luna. Pero la tercera barrera, la de la luz, no es algo que se pueda traspasar: te estrellas contra ella. Es precisamente esta barrera del tiempo la que confronta la historia en el día de hoy. Haber alcanzado la barrera de la luz, haber alcanzado la velocidad de la luz, es un hecho histórico que deja la historia en desorden y confunde la relación del ser viviente con el mundo. El sistema político que no hace esto explícito desinforma y engaña a sus ciudadanos. Tenemos que reconocer aquí un cambio principal que afecta a la geopolítica, geoestrategia, pero también por supuesto a la democracia. puesto que ésta última es tan dependiente de un lugar concreto, la ciudad.

El gran evento que amenaza para el siglo XXI en conexión con esta velocidad absoluta es la invención de una perspectiva de tiempo real, que suplantará a la perspectiva del espacio real que fue inventada por los artistas italianos del Quattrocento. Todavía no ha sido suficientemente enfatizada con cuanta profundidad, la ciudad, la política, la guerra y la economía del mundo medieval fueron revolucionadas por la invención de la perspectiva.

El ciberespacio es una nueva forma de perspectiva. No coincide con la perspectiva audiovisual que ya conocemos, Es una perspectiva completamente nueva, libre de cualquier referencia previa: es una perspectiva táctil.

Ver a distancia, oir a distancia: esa era la esencia de la antigua perspectiva audiovisual. Pero tocar a distancia, sentir a distancia, esto equivale un cambio de perspectiva hacia un dominio que todavía no se abarca: el del contacto, el contacto a distancia, el telecontacto.

Junto al levantamiento de las superautopistas estamos enfrentándonos a un nuevo fenómeno: la pérdida de orientación. Una pérdida de la orientación fundamental que complementa y concluye la liberación social y la realización de los mercados financieros cuyos nefastos efectos son bien conocidos. Se está haciendo una duplicación de realidad sensible en realidad y virtualidad. Amenaza una estereo-realidad de géneros. Una pérdida total de los comportamientos del individuo que amenaza con ser abundante. Existir es existir - in situ -, aquí y ahora, - hic et nunc -. Esto es precisamente lo que se está viendo amenazado por el ciberespacio y lo instantáneo, la información globalizada fluye, lo que hay delante es una distorsión de la realidad; es un shock, una conmoción mental, y este resultado debería interesarnos. ¿Por qué?: Porque nunca ningún progreso en una técnica ha sido llevado a cabo sin acercarte a sus aspectos negativos específicos. El aspecto negativo de estas autopistas de la información es precisamente esa pérdida de la orientación en lo que se refiere en la alteridad (el otro); es la perturbación en la relación con el otro y con el mundo.

Es obvio que esta pérdida de la orientación, esta no-situación, va a anunciar una profunda crisis que afectará a la sociedad y por lo tanto a la democracia. La dictadura de la velocidad al límite chocará cada vez más con la democracia representativa. Cuando algunos ensayistas se dirigen a nosotros en términos de "ciberdemocracia", de democracia virtual; cuando otros afirman que la "democracia de opinión" va a reemplazar a la "democracia de partidos políticos", uno no puede dejar de ver nada que no sea esa falta de orientación en asuntos de política, de los cuales el "media-comp" de Mayo de 1994 de Silvio Berlusconi fue una prefiguración de estilo italiano. La llegada de la era de los videntes y los sondeos de opinión necesariamente avanzarán con este tipo de tecnología. La palabra globalización es una farsa. No hay globalización, sólo hay virtualización. Lo que está siendo efectivamente globalizado es el tiempo. Ahora todo sucede dentro de la perspectiva del tiempo real: de hoy en adelante estamos pensados para vivir en un sistema de tiempo único(1). Por primera vez la historia va a revelarse dentro de un sistema de tiempo único: el tiempo global. Hasta ahora la historia ha tenido lugar dentro de tiempos locales, estructuras locales, regiones y naciones. Pero ahora, en cierto modo, la globalización y la virtualización están inaugurando un tiempo universal que prefigura una nueva forma de tiranía. Si la historia es tan rica, es debido a que era local, fue gracias a la existencia de tiempos limitados espacialmente que no hicieron caso a algo que hasta ahora sólo ha ocurrido en la astronomía, el tiempo universal. Pero en un futuro muy cercano, nuestra historia sucederá únicamente en tiempo universal, es, en sí mismo el resultado de la instantaneidad. De este modo vemos por un lado al tiempo real sustituyendo al espacio real. Un fenómeno que está haciendo de ambas distancias y superficies algo irrelevante en favor del "time-span" (tiempo de duración), y un extremadamente corto tiempo de duración en esto. Por otro lado tenemos el tiempo global, perteneciente al multimedia, al ciberespacio, increíblemente dominando la estructura del tiempo local de nuestras ciudades, nuestras vecindades. Tanto que hay un debate para sustituir el término "global" por "glocal", una concatenación de las palabras local y global. Esto surge de la idea de que lo local ha llegado, por definición, a ser global y lo global, a ser local. Tal deconstrucción de la relación con el mundo no está desprovista de consecuencias en la relación entre los propios ciudadanos, nada se obtiene sin que se tenga también algo que perder. Lo que se ganará de la información y la comunicación electrónica necesariamente provocará una pérdida en alguna otra cosa. Si no somos conscientes de esa pérdida y no la tenemos en cuenta, lo que ganemos carecerá de valor. Esta es la lección que debe aprenderse del previo desarrollo de la tecnología de los transportes. La realización del servicio de ferrocarril de alta velocidad ha sido posible sólo porque los ingenieros del s. XIX habían inventado el sistema de bloqueo automático(2) que es un método para regular el tráfico de forma que los trenes son acelerados sin riesgo de catástrofes ferroviarias. Pero hasta ahora la ingeniería de control del tráfico en las autopistas de la información brilla por su ausencia. Hallamos aquí otro punto importante: que ninguna información existe sin desinformación, y ahora un nuevo tipo de desinformación está poniéndose a la cabeza y es totalmente distinta a la censura voluntaria. Tiene que ver con cierto tipo de obstrucción de los sentidos, una pérdida de control sobre la razón de los géneros. Aquí yace un nuevo y mayor riesgo para la humanidad procedente de la multimedia y los ordenadores. Albert Einstein ya lo había profetizado en la década de los cincuenta, cuando habló sobre la "segunda bomba". La bomba electrónica, después de la atómica. Una bomba por la cual la integración del tiempo real será a la información lo que la radioactividad es a la energía: La desintegración no afectará sólamente a las partículas de materia sino también a la gente que compone nuestras sociedades.

Esto es precisamente lo que se puede ver en el trabajo con la masa de desempleo, los trabajos unidos y el brote de empresas deslocalizadas. Uno podría suponer que del mismo modo que el surgimiento de la bomba atómica provocó la rápida elaboración de una política de disuasión adaptada al s. XXI, ésta podría ser una forma de disuasión para contrarrestar el daño causado por la explosión de información ilimitada. Éste será el mayor accidente del futuro, el que viene detrás de la sucesión de accidentes que fue específica de la era industrial. (Así mientras barcos, trenes, aviones o plantas nucleares fueron inventadas, naufragios, descarrilamientos, accidentes de aviación y el desastre de Chernobyl también fueron inventados al mismo tiempo...) Después de la globalización de las comunicaciones se debería esperar un tipo generalizado de accidente, sería algo como lo que Epicuro llamó el "accidente de accidentes" (y Saddam Husseim seguramente llamaría la "madre de todos los accidentes"). El colapso de la bolsa es una mera figura de ello sin importancia. Nadie ha visto este accidente generalizado todavía. Pero vigila si oyes hablar sobre la "burbuja financiera en la economía": una metáfora muy significativa es utilizada aquí y hace aparecer visiones de algún tipo de nube recordándonos algunas otras nubes tan espantosas como las de Chernobyl...Cuando uno se cuestiona sobre los riesgos de accidentes en las autopistas de la información la finalidad no es la información en sí misma sino la absoluta velocidad de los datos electrónicos. El problema aquí es la interactividad. La ciencia de los ordenadores no es el problema, sino la comunicación por ordenadores, o más bien el (todavía no completamente conocido) potencial de la comunicación por ordenadores. En los USA, el Pentágono (origen de internet) está incluso hablando en términos de una "revolución de lo militar" junto con una "guerra de conocimiento", que podría sustituir a la guerra de cerco, de la cual Sarajevo es un trágico recordatorio. Cuando Eisenhower dejó la Casa Blanca en 1961 apellidó el complejo militar - industrial "como una amenaza contra la democracia". Sabía de lo que estaba hablando, ya que él ayudó a construirlo en primer lugar. Pero llega 1995, momento en el que el complejo militar informático está tomando forma con algunos líderes políticos americanos, más notablemente con Russ Perot y Newt Gingrich, que hablan sobre la "democracia virtual" [3] en un espíritu con reminiscencias del misticismo fundamentalista, ¿cómo no alarmarse?. ¿Cómo no ver las outlines de la cibernética convertidas en una política social? El narcocapitalismo del wired world, el poder sugestivo de las tecnologías virtuales no tiene paralelo. Al lado del ilícito narco-capitalismo basado en drogas, que está actualmente desestabilizando la economía mundial, se está construyendo rápidamente una narco-economía de comunicación por ordenadores. La cuestión sería si los paises desarrollados no están jugando con tecnologías virtuales para devolver la pelota a los países subdesarrollados que están, especialmente en Latinoamérica, viviendo de la producción ilícita de drogas químicas. Cuando uno observa cuánto esfuerzo de investigación en tecnologías avanzadas se ha canalizado en el campo del ocio (videojuegos, gafas de realidad virtual, etc...). ¿Debería este potencial, sometido e instantáneo, que está siendo desencadenado por estas nuevas técnicas en las poblaciones, permanecer oculto?. Algo está flotando entre nosotros que parece un "ciberculto". Debemos saber que las nuevas tecnologías de conocimiento sólo promoverían la democracia si, y solamente si, nos oponemos desde el principio a la caricatura de la sociedad global que es tramada para nosotros desde las grandes empresas multinacionales lanzándose a sí mismas, en una marcha peligrosa, a las autopistas de la información.;


Este artículo apareció en "Le monde diplomatique" en Agosto de 1995.

1. "Le temps unique", en francés. Esta es una referencia a la ahora casi paradigmática editorial "La perseè unique" de Ignacio Ramonet, en Le Monde Diplomatique, Enero de 1995.

2. El sistema de bloqueo automático consiste en separar una red de ferrocarril en segmentos, cada uno protegido por una señal de acceso. Un tren recorriendo un segmento automáticamente lo cierra (mientras al segmento previo sólo se puede acceder con una reducida velocidad). Este sistema permite a una hilera de trenes correr a alta velocidad dentro de una distancia controlada ( dos bloqueos por ejemplo, típicamente, 3 1/2 millas entre cada uno). Este sistema no puede prevenir totalmente colisiones frontales, y es por lo tanto utilizado mejor en redes ferroviarias de varias vías.

qué ruido tan triste

Luis Cernuda


Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.

Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche.

Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena,
arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.

sábado, 19 de abril de 2008

10 años sin Octavio Paz

La Reflexión Crítica
Octavio Paz
México, noviembre de 1982*


(...) La historia no es un discurso. No creo que la historia sea nada más que miedo y furor, como dice Shakespeare, pero tampoco es un discurso filosófico. Ahora bien: usted me pregunta si es posible pensar la historia sin el marxismo. Contesto: no, no es posible. El marxismo forma parte de nuestra herencia intelectual. Del mismo modo que somos neoplatónicos y kantianos, a veces sin saberlo, somos también marxistas. El marxismo forma parte de la sangre intelectual del hombre moderno. Aceptar la herencia del marxismo vivo es algo muy distinto a convertirlo en un absoluto, que es lo que han hecho casi todos los discípulos de Marx.

(...) Montesquieu vio con claridad que el problema consiste en encontrar maneras de controlar al gobierno. Esto es imposible sin una vida democrática intensa y plural. Pero hay otros problemas en una democracia: debemos defendernos no sólo de los tiranos sino también de los demagogos, de las burocracias políticas tanto como de las oligarquías. La sociedad estadounidense fue, en su origen, un intento por crear una sociedad justa y libre. ¿Y qué hicieron? Un Estado débil y una sociedad civil fuerte. Pero en el seno de la sociedad civil surgieron los grandes monopolios capitalistas, que dominaron a la sociedad frente a la impotencia del Estado y de los ciudadanos. Ante los excesos de las oligarquías capitalistas -parece todo esto una reproducción de una lección de Aristóteles- la clase obrera descubrió el arma del sindicalismo. A su vez, el sindicalismo, nacido como un freno de la oligarquía, se transformó en un orden burocrático. Finalmente, para controlar a unos y otros, el Estado creció. Además, el Estado tenía que defender al país de las amenazas de guerra y, asimismo, defender a los intereses imperiales, pues la república norteamericana se había convertido ya en un imperio. El ejemplo de Estados Unidos muestra los viejos peligros de la democracia plutocrática -algo que conocieron Atenas y Roma- al mismo tiempo que los nuevos peligros de la modernidad.

(...) En los movimientos de la década de los 60 hubo un elemento bueno: la idea del instante, del ahora. La renuncia al futuro fue positiva: el futuro es por definición inalcanzable. Y esto es lo que le dio carácter de festival orgiástico y religioso a la revuelta juvenil. Pero el instante se volatiliza y no quedan más que cenizas. Nada más triste que el día que sigue a la fiesta, después del carnaval. También fue positiva la reconciliación con la naturaleza. Esto vino en parte de Thoreau y fue más estadounidense que francés. La naturaleza, dijeron los jóvenes, no es una cantera que hay que explotar: es nuestra morada y más, nuestro origen. Y tenían razón. Los hombres somos naturaleza desterrada y volver a ella es volver a lo más antiguo de nosotros. Pero en los movimientos de los 60 había también un elemento utópico inquietante. Yo admiré mucho a Fourier y lo sigo admirando porque vio algo que Marx no vio: el hombre es una criatura de deseos. El hombre de Fourier no es una abstracción: tiene una dimensión pasional, física. Pero la sociedad ideal que nos pinta Fourier, como la de todos los utopistas, es espantosa: un mundo de autómatas. La mecánica sustituye a la pasión y la geometría a la libertad. Las utopías nos proponen paraísos geométricos, es decir, paraísos carcelarios y patibularios. La sociedad utópica, aparte de ser inhumana, es aburridísima. En mayo de 1968, en París, al lado del elemento orgiástico y espontáneo apareció la utopía política, pedante y opresora. La utopía se transforma muy rápidamente en guillotina y en campo de concentración.

(...) Me parece que la crítica del terrorismo intelectual es una de las tareas esenciales de los verdaderos demócratas. Cuando estaba de moda hablar de los tupamaros con admiración, nosotros en Plural los criticamos y dijimos que sus actividades abrían las puertas a los militares. Naturalmente, muchos intelectuales de izquierda nos atacaron y nos insultaron. Sin embargo, parte de la importancia moral e intelectual que tuvo primero Plural, y después Vuelta, viene de nuestra crítica de las tendencias autoritarias de la izquierda. Hemos contribuido a limpiar la atmósfera. Muchos de los que nos atacaban piensan ahora como nosotros. Cuando pusimos en duda que la Unión Soviética fuese un país socialista, pareció una herejía. Ahora nadie cree que sea reaccionario discutir este punto.

(...) Vuelta continúa la tradición de las revistas hispanoamericanas desde fines del siglo pasado, que se orientaron todas en una doble dirección: por una parte, trataron de reunir a los escritores más importantes de nuestra lengua y, por la otra, buscaron abrir al mundo de lengua española la cultura europea. Es la tradición de la Revista Azul y de la Revista Moderna, de Sur y de Contemporáneos, etc. Al mismo tiempo, Vuelta toca una serie de temas de orden histórico que esas revistas puramente literarias apenas si tocaron, y que para nosotros son fundamentales. Cierto, la reflexión crítica implica el riesgo de polémicas y discusiones. No importa: hemos querido ser irreverentes, y creo que lo hemos logrado. Nos hemos atrevido a hacer ciertas preguntas que en general los intelectuales de América Latina no se habían hecho o que se habían hecho de un modo bastante tímido: el socialismo totalitario, el terrorismo, la defensa de la democracia. Nos propusimos no renunciar enteramente a la razón en el examen de los hechos, sustituir la apología partidista de un lado o de otro por la reflexión crítica. No lo hemos logrado siempre, pero creo que hemos contribuido un poco a limpiar de telarañas ideológicas la atmósfera de América Latina y, especialmente, de México.

*Fragmento de la entrevista concedida por Octavio Paz a la revista mexicana Uno más uno el 16 de noviembre de 1982.

viernes, 18 de abril de 2008

discos 100% gratis de ubuntu

Según la inciclopedia, ubuntu libera nuevas versiones cada seis menstruaciones y un cuarto (6 meses), que es una forma jocosa de expresar una verdad. Sí, ubuntu libera versiones cada seis meses y en 6 días más tendremos liberada la versión 8.04, la misma que me encargaré de descargar ese mismo día. Sin embargo, a pesar que todavía falta una semanita apenas, ya se pueden pedir los discos absolutamente gratis de esta versión. Sí, los discos le llegan a su casa a través de correo normal absolutamente gratis, solo los debe solicitar en el sitio web de ubuntu.

Por mi parte he pedido 1 disco de ubuntu y 1 de kubuntu, a ver si de esa manera puedo tener instalado gnome y kde en máquinas distintas y así probar dos sabores de la distro con más aceptación en el mundo.

Ubuntu es fácil, sin embargo, quien quisiera instalar esta maravillosa distro y se encontrara con el pequeño escollo de la instalación de codecs, puede sin ningún problema pedirme auxilio y le daré las indicaciones para que pueda disfrutar del sistema operativo más bonito y gratuito al 100%.

jueves, 17 de abril de 2008

la guerra según Gila



Como estoy deprimido no se me ocurrió nada más, a propósito puede servir para quien esté en igual situación que yo.

rapsodia para el mulo

José Lezama Lima


Con qué seguro paso el mulo en el abismo.
Lento es el mulo. Su misión no siente.
Su destino frente a la piedra, piedra que sangra
creando la abierta risa en las granadas.
Su piel rajada, pequeñísimo triunfo ya en lo oscuro,
pequeñísimo fango de alas ciegas.
La ceguera, el vidrio y el agua de tus ojos
tienen la fuerza de un tendón oculto,
y así los inmutables ojos recorriendo
lo oscuro progresivo y fugitivo.
El espacio de agua comprendido
entre sus ojos y el abierto túnel,
fija su centro que le faja
como la carga de plomo necesaria
que viene a caer como el sonido
del mulo cayendo en el abismo.
Las salvadas alas en el mulo inexistentes,
más apuntala su cuerpo en el abismo
la faja que le impide la dispersión
de la carga de plomo que en la entraña
del mulo pesa cayendo en la tierra húmeda
de piedras pisadas con un nombre.
Seguro, fajado por Dios,
entra el poderoso mulo en el abismo.
Las sucesivas coronas del desfiladero
—van creciendo corona tras corona—
y allí en lo alto la carroña
de las ancianas aves que en el cuello
muestran corona tras corona.
Seguir con su paso en el abismo.
Él no puede, no crea ni persigue,
ni brincan sus ojos
ni sus ojos buscan el secuestrado asilo
al borde preñado de la tierra.
No crea, eso es tal vez decir:
¿No siente, no ama ni pregunta?
El amor traído a la traición de alas sonrosadas,
infantil en su oscura caracola.
Su amor a los cuatro signos
del desfiladero, a las sucesivas coronas
en que asciende vidrioso, cegato,
como un oscuro cuerpo hinchado
por el agua de los orígenes,
no la de la redención y los perfumes.
Paso es el paso del mulo en el abismo.
Su don ya no es estéril: su creación
la segura marcha en el abismo.
Amigo del desfiladero, la profunda
hinchazón del plomo dilata sus carrillos.
Sus ojos soportan cajas de agua
y el jugo de sus ojos
—sus sucias lágrimas—
son en la redención ofrenda altiva.
Entontado el ojo del mulo en el abismo
y sigue en lo oscuro con sus cuatro signos.
Peldaños de agua soportan sus ojos,
pero ya frente al mar
la ola retrocede como el cuerpo volteado
en el instante de la muerte súbita.
Hinchado está el mulo, valerosa hinchazón
que le lleva a caer hinchado en el abismo.
Sentado en el ojo del mulo,
vidrioso, cegato, el abismo
lentamente repasa su invisible.
En el sentado abismo,
paso a paso, sólo se oyen,
las preguntas que el mulo
va dejando caer sobre la piedra al fuego.
Son ya los cuatro signos
con que se asienta su fajado cuerpo
sobre el serpentín de calcinadas piedras.
Cuando se adentra más en el abismo
la piel le tiembla cual si fuesen clavos
las rápidas preguntas que rebotan.
En el abismo sólo el paso del mulo.
Sus cuatro ojos de húmeda yesca
sobre la piedra envuelven rápidas miradas.
Los cuatro pies, los cuatro signos
maniatados revierten en las piedras.
El remolino de chispas sólo impide
seguir la misma aventura en la costumbre.
Ya se acostumbra, colcha del mulo,
a estar clavado en lo oscuro sucesivo;
a caer sobre la tierra hinchado
de aguas nocturnas y pacientes lunas.
En los ojos del mulo, cajas de agua.
Aprieta Dios la faja del mulo
y lo hincha de plomo como premio
Cuando el gamo bailarín pellizca el fuego
en el desfiladero prosigue el mulo
avanzando como las aguas impulsadas
por los ojos de los maniatados.
Paso es el paso del mulo en el abismo.
El sudor manando sobre el casco
ablanda la piedra entresacada
del fuego no en las vasijas educado,
sino al centro del tragaluz, oscuro miente.
Su paso en la piedra nueva carne
formada de un despertar brillante
en la cerrada sierra que oscurece.
Ya despertado, mágica soga
cierra el desfiladero comenzado
por hundir sus rodillas vaporosas.
Ese seguro paso del mulo en el abismo
suele confundirse con los pintados guantes de lo estéril.
Suele confundirse con los comienzos
de la oscura cabeza negadora.
Por ti suele confundirse, descastado vidrioso.
Por ti, cadera con lazos charolados
que parece decirnos yo no soy y yo no soy,
pero que penetra también en las casonas
donde la araña hogareña ya no alumbra
y la portátil lámpara traslada
de un horror a otro horror.
Por ti suele confundirse, tú, vidrio descastado,
que paso es el paso del mulo en el abismo.
La faja de Dios sigue sirviendo.
Así cuando sólo no es chispas, la caída
sino una piedra que volteando
arroja el sentido como pelado fuego
que en la piedra deja sus mordidas intocables.
Así contraída la faja. Dios lo quiere,
la entraña no revierte sobre el cuerpo,
aprieta el gesto posterior a toda muerte.
Cuerpo pesado, tu plomada entraña,
inencontrada ha sido en el abismo,
ya que cayendo, terrible vertical
trenzada de luminosos puntos ciegos,
aspa volteando incesante oscuro,
has puesto en cruz los dos abismos.
Tu final no siempre es la vertical de dos abismos.
Los ojos del mulo parecen entregar
a la entraña del abismo, húmedo árbol.
Árbol que no se extiende en acanalados verdes
sino cerrado como la única voz de los comienzos.
Entontado, Dios lo quiere,
el mulo sigue transportando en sus ojos
árboles visibles y en sus músculos
los árboles que la música han rehusado.
Árbol de sombra y árbol de figura
han llegado también a la última corona desfilada.
La soga hinchada transporta la marea
y en el cuello del mulo nadan voces
necesarias al pasar del vacío al haz del abismo.
Paso es el paso, cajas de aguas, fajado por Dios
el poderoso mulo duerme temblando.
Con sus ojos sentados y acuosos,
al fin el mulo árboles encaja en todo abismo.

miércoles, 16 de abril de 2008

el viejo guerrillero en su trono apolillado

Sergio Ramírez
(ex-Vicepresidente de Nicaragua)


Una de las mejores maneras de entender África pueden ser los libros de viaje escritos con conocimiento de causa, y sentimiento de causa. Entre esos libros anoto Ébano, de Ryszard Kapuscincki, el célebre periodista polaco, y Risa africana, de la ganadora del Premio Nóbel de Literatura Doris Lessing, quien vivió hasta los treinta años de edad en Zimbabwe, la antigua Rhodesia de la supremacía blanca, y luego fue declarada "inmigrante prohibida" por el gobierno racista de Ian Smith.

En Risa africana, publicado en 1992, Doris Lessing cuenta de sus cuatro viajes a Zimbabue, posteriores a su exilio, el primero de ellos recién conquistada la independencia en 1980, tras el triunfo de la lucha guerrillera de la Unión Popular Africana de Zimbabue (ZAPU), encabezada por Robert Mugabe, quien habría de gobernar al nuevo país como primer ministro, y luego como presidente, desde entonces hasta ahora, por casi tres décadas. La democracia en Zimbabue, dice ella, "había sido disfrutada por los blancos, pero jamás por los negros, que sólo experimentaron diversas formas de represión". Un libro de viajes, además de un libro de memorias, porque Doris Lessing consideró siempre a Zimbabue su propio país, y el exilio que le fue impuesto, una mutilación de su alma. Pero también, y ésta es una lectura útil en estos días en que el reinado de Mugabe parece tocar a su fin, un libro que ofrece una visión de primera mano acerca de la derrota del régimen colonial, y toda la trama de complejas consecuencias producidas por el advenimiento de la emancipación.

Los grandes ideales de una revolución ganada con sangre, las esperanzas de la gente más pobre, los temores y las incertidumbres que la transición despierta, los esfuerzos por extender la educación en un país donde la inmensa mayoría negra, el 98% de la población, no sabía ni leer ni escribir. La desconfianza y el resentimiento frente a los hacendados blancos, los dueños de la riqueza, a los que Mugabe supo retener al principio, con lo que Zimbabue no perdió su capacidad productiva, y se convirtió en uno de los principales exportadores de alimentos de África.

Pero en sus viajes sucesivos, mientras los ideales liberadores del principio van quedándose en la bruma del pasado, ella puede ver cómo los viejos vicios del poder empiezan a carcomer al partido guerrillero en el gobierno. Un partido único para empezar, encabezado por el único líder posible, Mugabe, el héroe de la lucha anticolonial, rodeado de curtidos combatientes ahora instalados en las oficinas públicas. Los escándalos de corrupción, el clientelismo político que asegura la lealtad de los campesinos más pobres a través de las dádivas, el populismo fatal que sustituye la verdadera participación ciudadana. Donde nunca hubo democracia para la mayoría negra, ahora lo que hay es un remedo de democracia.

Sin embargo, diez años después de la toma del poder por Mugabe, para su segundo viaje, ella piensa que aún es prematuro juzgar esos cambios, porque la democracia sigue siendo un concepto demasiado nuevo entre los negros en Zimbabue. La gente sigue llena de esperanzas, empeñada en un futuro diferente; y la hostilidad entre negros y blancos continúa, además, lo que no es poca rémora para el funcionamiento del país. Los blancos tienden a preservar su espíritu de colonizadores, y a ver a los negros como inferiores.

Pero también hay ya una nueva clase entre los negros con poder político y aquellos que han tenido oportunidad de hacer negocios a la sombra de Mugabe. Son "los jefes", que imitan a los blancos en sus gustos y en sus lujos, y remedan su cultura, su manera de vestir y de divertirse, los que quieren ser los "negros blancos". La represión contra los descontentos no se hace esperar, y así se inician el terror y las purgas en los mismos años ochenta triunfales.

El libro se cierra, pero no la historia de Zimbabue. Mugabe renuncia al sistema de partido único en 1990, pero no renuncia a quedarse para siempre, como el líder imprescindible, lejos del ejemplo que llegó a sentar Nelson Mandela en la vecina Sudáfrica, quien abrió las puertas a la verdadera democracia al apartarse del poder. En cambio, Mugabe le robó las elecciones en 2002 al líder sindical Morgan Tsvangarain.

Al abrirse el nuevo siglo, el viejo héroe guerrillero había ya dejado de ser popular entre las masas pobres. El alto crecimiento económico que Zimbabue había conseguido no era sino un recuerdo, y la reforma agraria decretada en 1998, en busca de equilibrar la propiedad de la tierra cultivable que permanecía en un 32% en mano de la minoría blanca, vino a precipitar el desastre agravado por el bloqueo de Estados Unidos y la Unión Europea.

La esperanza de vida es ahora de apenas 36 años, la mortalidad infantil es de 650 por mil hasta los 10 años, la inflación anual del 10.000%, la tasa de desempleo del 80%; y el control de los precios ha llevado a la quiebra de centenares de empresas, y al encarcelamiento de los propietarios acusados de conspiración para desestabilizar al país. Y no solo ha resultado destruida la agricultura comercial, sino la de subsistencia.

Ahora Mugabe parece no poder sostener más su reinado de poder omnímodo, a pesar de la lealtad absoluta de las fuerzas de seguridad, y del sometimiento del Consejo Electoral, encargado de contar los votos. Tras la resistencia inicial a reconocer su derrota en las recién pasadas elecciones, ya ha concedido que perdió la mayoría en el parlamento y en el senado; y aunque no acepta que su antiguo rival Morgan Tsvangarain le ganó otra vez, y quiere forzar una segunda vuelta, no parece que pueda quedarse más en la silla presidencial que hasta ahora creyó eterna, a no ser al costo de la violencia, y de más miseria y ruina.

A los 84 años de edad, los vientos de la historia se lo llevan.


Nueva York, abril del 2008